Sobre los sucesos de Casas Viejas (I)

Voy a intentar aclarar algunos de los terribles hechos de la República, cuidadosamente ocultados, disimulados o ignorados por los fans de aquella, muchos de ellos parados en los panfletos que, en la Universidad, repartía el PCE del señor Carrillo, sin inquietud intelectual posterior alguna sobre el tema. Y que muchos de ellos colaboran con asiduidad en los medios de comunicación de Asturias, con tanta lozanía de cara como ignorancia del tema, para engaño de incautos.

Aclaro, antes de aburrir con el asunto, que soy republicano liberal de derecha. No de las nefastas, dos, que tuvimos en nuestra Patria. Si no de otra qué, cuando la derecha gane, no se subleve la izquierda; véase el mal ejemplo del 34, y qué, cuando gane la izquierda, no lo se alce la derecha, aunque tenga la casi disculpa, no es mala, de qué los otros empezaron primero, y no mostraban ningún signo de arrepentimiento, sino todo lo contrario.

Vamos con el tema de Casas Viejas, tocado por el señor Arias Argüelles Meres, uno de los fans aludidos antes, en la Nueva España hace unos días con gran frivolidad, como si fuese un tema menor exagerado por la derecha.
Convendría aclararle, al señor Arias, que los que verdaderamente hicieron sangre con el asunto, fueron los radicales de Lerroux, partido republicano más antiguo de la época, ya existía cuando Azaña se presentaba, con el partido monárquico de Melquiades Álvarez, a diputado.

Veamos lo que escriben sus protagonistas principales y saquemos deducciones:
11-1-33, Diario. Azaña: 'Me llamó por Casares (ministro de Gobernación)… se me quejó una vez más de que la fuerza pública no procede con bastante energía… no pegan duro… No cumplen las instrucciones que el ministro les ha dado para destruir por la fuerza a los revoltosos… hablamos de las medidas que convenía tomar para dar ejemplo de severidad y firmeza… Se han mandado muchos guardias con órdenes muy recias. Espera acabarlo esta misma noche'.

11-1-33: Para reprimir un alzamiento anarquista, en Casas Viejas (Cádiz), los guardias de Asalto incendian la chabola del anarquista Seisdedos; con él, 5 más, dos mujeres y un niño, aplican la Ley de Fugas (asesinan) a 14 campesinos prisioneros.
13 y 18-1-33. Azaña escribe en su diario: dice Fernando de los Ríos (ministro PSOE) 'lo ocurrido… es muy necesario, dada la situación del campo andaluz… Largo Caballero (ministro PSOE) declara que mientras dura la refriega, el rigor es inexcusable'. Prieto (ministro PSOE) opina que la represión no ha sido excesiva.
18-1-33, Diario. Azaña: “Ortega (José) está furioso contra el Gobierno… . Le ha escrito una carta a Sánchez Román, diciéndole, entre otras cosas, que nunca en España se había llegado a una vergüenza igual”.

1-2-33, las Cortes. Eduardo Ortega y Gasset (radical-socialista, Fiscal General de la República durante la guerra) dice al Gobierno: 'Cuándo después de dos años de República ha dejado a los campesinos sin campo y a los jornaleros sin jornal, en situación de hambre y desesperación, habiendo encendido sus esperanzas con promesas que luego ha matado por falta de actos, esta corriente de hostilidad ha estallado'; Guerra del Río (radical): “Hay un indicio revelador de lo ocurrido… no hubo heridos ni prisioneros”; Moreno Mendoza (radical): 'Si para esto ha venido la República, será necesario decir que quizá estábamos mejor con aquellos Gobiernos tiránicos'. Azaña contesta: 'En Casas Viejas no ha ocurrido sino lo que tenía que ocurrir… ha sido una cosa inevitable, y yo quisiera saber quien sería el hombre que… hubiera encontrado otro procedimiento… la rebelión de Casas Viejas si hubiera durado un día más, tendríamos inflamada la provincia de Cádiz. No hubo más remedio para impedir males mayores… nos encontramos en una situación de holgura, de diafanidad, de respiro, como nunca nos hemos encontrado'. J. Marichal, M. Azaña, Obras Completas, II, p.535. Decía Balbotín (radical-socialista, luego comunista): 'El crimen cometido por los guardias de Asalto… no ha sido perpetrado por la Guardia Civil del Rey… son infinitamente más brutales, más criminales, que la Monarquía derribada; por que quemar una choza con mujeres y chiquillos dentro no lo hizo nunca don Alfonso de Borbón'. E insistía en un mitin de Sevilla (19-3-32): “En los meses que llevamos de República hemos tenido más muertos y deportados que en los ocho años de dictadura borbónica”.

23-2-33. Martínez Barrio (radical, Jefe del Gobierno 19-7-36, siendo Azaña Presidente de la República) dice: 'un régimen que es ludibrio, bochorno, vergüenza e indignidad… la función más delicada del Estado, la de conservar el orden público, ha de estar en manos que no sea crueles o incapaces… hay algo peor que el que un régimen se pierda, y es que ese régimen caiga enlodado, maldecido por la Historia, entre vergüenza, lágrimas y sangre'. Azaña, Memorias Políticas, p.187,186.

26-2-33. Acta firmada por los capitanes de Asalto: ¡Madrid a 26 de febrero de 1933.- Los capitanes de Seguridad que mandaban el día 11 del pasado mes de enero las compañías de Asalto residentes en aquella fecha en esta capital, certifican lo siguiente: … en la citada fecha le fueron transmitidas desde la Dirección General de Seguridad… las instrucciones verbales de que, en los encuentros que hubiese con los revoltosos con motivo de los sucesos que se avecinaban en aquellos días, el Gobierno no quería ni ¡heridos ni 'prisioneros', dándolas el sentido manifiesto de que únicamente le entregásemos muertos a aquellos que se les encontrase haciendo frente a la fuerza pública o con muestras evidentes de haber hecho fuego sobre ellas… ¡Viva la República! Félix F. Nieto, Gumersindo de la Gándara, Faustino Ruiz, Jesús Loma, José Hernández Lacayos'. Esta acta la suscribió posteriormente el capitán Rojas.

Eduardo Ortega y Gasset presenta en Las Cortes esta declaración y documentos de otros oficiales de asalto, en los que se manifiestan sobre el rigor implacable con que habían de conducirse, 'no haciéndoles ni prisioneros ni heridos e incluso aplicando la ley de fugas'.

1-3-33. Relato secreto del capitán Rojas depositado ante notario: 'En Madrid a 1º de marzo de 1933, hago este documento, Por si las estratagemas y promesas sobre el Gobierno y la república que el Director General de seguridad, don Arturo Menéndez, me dice para sostenerlos no fueran verdad y si todo eso una mentira o falsedad para salvarse él, lo comunico en estos papeles para su conocimiento y efecto.
El día 10 de enero… me llamó a su despacho para darme ordenes respecto al movimiento monárquico… que estallaría en Jerez de la Frontera… o que por lo menos sería con dinero monárquico… las ordenes que me daba eran que tan pronto se manifestasen… no tuviera miedo… a responsabilidades de ninguna clase, pues no había más remedio que obrar así. Que no quería que hubiese ni heridos ni prisioneros, pues estos podían declarar lo sucedido, y que para evitarlo empleara la ley de fugas y todo lo que fuese necesario… Que a todos los que tuvieran armas o estuvieran complicados, les tirara a la cabeza… Que aunque me sacasen pañuelos blanco, no les hiciera caso… pues ya se habían dado muchos casos parecidos y al acercarse nos habían hecho bajas… por bien de la República no tenía más remedio que hacerlo y dar ejemplo para que no se repitieran más estos casos… él se hacía responsable de todo… una vez en la estación … nos reunió a todos los oficiales para repetirnos ni heridos ni prisioneros… tu ya sabes lo que te he dicho, me dijo… A mi regreso…le conté lo sucedido y me dijo que no convenía para el Gobierno qué dijera la forma en que habíamos matado a los prisioneros… me exigió la palabra de honor de que no se lo diría absolutamente a nadie… le dije que temía que el teniente Artal… se lo contaría a todo el mundo… me dijo… que fuese enseguida a Sevilla… Para el viaje… le dije al señor Gainza, su secretario, que me diera veinte duros… a mi llegada a Madrid, estaba en la estación esperándome el señor Gainza… nos montamos… en su coche… diciéndome al final que había ido a esperarme porque el Gobierno estaba en peligro… y que para que no cayera… tenía que caer el Director General de Seguridad… si yo me prestaba a sacrificarme por él… le contesté que sí, que estaba dispuesto a todo… me dijo Menéndez que hiciera una información de todo según Gainza me fuera… dictando… que no pusiese nada de las órdenes que me había dado… al enterarse los capitanes de esta faena… me abrieron los ojos… Gainza… me dijo que… me darían un mes de permiso… y un montón de billetes… me dijeron que no me preocupara de nada; qué si ahora me pasaba algo… ellos me lo quitarían y me darían un buen destino, es por lo que por todo esto he comprendido la mala faena que están haciendo… y es por lo que me he negado a firmar la información si no pongo todas las órdenes que me dieron… Miguel Rojas Feijenspan.