SECUESTRO DEL SOCIALISMO<br>Extracto de su presentación.

Aquí, en nuestro país,, durante el largo mandato felipista, quien tenía a su cargo el orden monetario resultó ser un atracador; quien dirigía el cuerpo armado responsable del orden era el mayor salteador de todos, quien debía, como misión, defender la legalidad fue nombrado ilegalmente; quien regía la publicación de las disposiciones oficiales disponía de ellas a su servicio; quien vicepresidía el cotarro le puso a su hermano una sucursalita, y así sucesivamente hasta llegar a la página final del libro.

Y, quien esto afirma se considera un hombre totalmente apartidista en el momento actual. Lo que no significa, ni mucho menos, desinterés alguno por los sucesos que a diario ocurren en el ambiente social y nacional en que nos encontramos y que de una forma u otra nos afecta a todos. Desde mi absoluta independencia partidista, tengo la sensación de que en el teatro de la política española se está representando una comedia que nada me interesa y que, si bien me pudiera divertir extraordinariamente, sin embargo me afecta profundamente.

Y, porque me afecta, sigo el desarrollo de cada una de sus escenas y actos, en ocasiones, con un asco y repugnancia que no soy capaz de disimular y, siempre, con una sensación y una voluntad de distanciamiento de todo lo que es la política española de estos años, muy especialmente de la que vinieron y continúan desarrollando esos esforzados caballeros andantes con la rosa en su puño, chapoteando en el lodo, muchos de los cuales son herederos de aquel lírico cantar del “traerán prendidas cinco rosas” y manteniendo el puño bien agarrado a la bolsa.

Por lo tanto, y aunque en el pasado hubiera militado con ilusión y total entrega dentro de las filas del Partido Socialista Obrero Español, hoy me mantengo en la quietud y la plena serenidad que produce situarse en el eje de una rueda, allí donde se mantiene una estabilidad, en la que poco importa qué parte del círculo de la rueda está arriba y qué otra esté abajo. Tal es hoy mi postura y en tal espíritu he escrito este libro, que no pretende sino desenmascarar lo que realmente es el PSOE felipista, y nunca con la intención de que este trabajo pueda ser interpretado como servicio a otras opciones políticas, sino de servir a la suprema causa de la verdad histórica.

En la encrucijada del libro nos encontramos con esos poderes internacionales como el CFR, los Bilderberger, la Trilateral, el Club de Roma, el F.M.I., etc. que, por su falta de claridad y de información parecen entidades de ficción, si no fueran cruelmente patentes realidades. Ellas son las que desde la dictadura de sus altas finanzas y sus bastardos intereses quieren implantar la tiranía del dinero a los títeres y marionetas que le sirven a sus muñecos de trapo que les acompañan en la pantomima, a los intermediarios que son sus instrumentos y herramientas para ajustar a los pueblos a sus designios, a los líderes políticos y de partidos que no son más que zombis manipulados. Y el PSOE no es una excepción, sino una confirmación. De hecho, el propio Felipe González forma parte del comité consultivo de los Bilderberger - conocido como el gobierno invisible del mundo – donde se encuentran personajes como los Bus, los Clinton, los Ford, los Kissinger, los Agnelli, los Rockefeller, los Rothschil o los Carrington, todos ellos francmasones del más altísimo nivel. Son los compañeros del mandil. Es el sionismo organizando el Gran Complot internacional para la implantación de un Gobierno Universal bajo sus absolutos dominios.

Por eso, y siguiendo las directrices que son oriundas de esos omnímodos y poderosísimos tiranos, sus secuaces, sirvientes peones y braceros españoles encaramados en el andamio del poder, no tiene escrúpulos a la hora de fomentar el desempleo, cerrando nuestras industrias y nuestras minas, creando con ello el descontento universal a través de la miseria o descuartizando la unidad entre las tierras y los hombres de España.

Hace poco tiempo, un gran amigo mío que había leído el manuscrito del libro que estamos presentando, me de día: “¿Crees que con esto se acabará con las mentiras, con el latrocinio, o la tontería del mundo?”. “¿Quién ha dicho que no?” , le dije. La más miserable de todas las miserias, la más repugnante y apestosa argucia de la cobardía es esa de decir que nadase adelanta con denunciar a un ladrón porque otros seguirán robando, que nada se adelanta con decirle en su cara majadero al majadero, porque no por eso la majadería disminuirá en el mundo. Yo asumo este pensamiento unamuniano, denunciando lo que he visto, lo que he vivido, lo que he combatido, y seguiré combatiendo con el anuncio de otro libro que será la continuación del que hoy estamos presentando, y seguiré ¡siempre adelante!. Muchas Gracias”.