EL 11-M Y LOS ATAQUES A LA MASONERÍA (I)

Quienes siguen mi trayectoria como articulista habrán notado mi ausencia desde hace ya varias semanas en las páginas de Libertad Digital. Como liberal, he sostenido siempre una clara defensa de los valores de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Pero la libertad pasa por la libre expresión, incluidas mis opiniones sobre un punto que merece especial atención: el 11-M y las especulaciones y ataques que la Masonería como institución está recibiendo al hilo de aquellos trágicos hechos. Asturias Liberal recogió noblemente en su día un artículo mío titulado “En defensa de la Masonería, que es el embrión de esta nueva entrega. A la vista de la insistencia en una especie de “conturbenio judeo-masónico” en torno al 11-M, justo es volver a decir algo al respecto aun cuando el hacerlo no pueda resultar para quien esto escribe ni lo más conveniente ni lo más práctico. Pero, sin duda, sí es lo más digno.

A la luz del atentado del 11-M, el triunfo del PSOE y el desarrollo de la llamada Comisión de Investigación, vale la pena aclarar algunos comentarios que en los últimos seis meses se vienen dando sobre lo ocurrido en esos días. Una de esas especulaciones pretende involucrar a la Masonería en medio de todo el embrollo político relacionado con los días posteriores al 11-M. Se ha resucitado así el viejo mito franquista del “contubernio judeo-masónico”, por el que se acusaba a la Masonería de todos los males pasados, presentes y futuros de España. En los foros y diálogos de la prensa española y aun en algunas tertulias radiofónicas se ha sugerido una suerte de conspiración masónica encaminada a favorecer la victoria electoral del PSOE el 14-M. Esto es lo que se deduce de varios comentarios e insinuaciones lanzadas por algunos y que -aunque pueden parecer de escasa importancia- sorprenden más aún al provenir de personas que se definen como liberales y a las que quien esto escribe lee, escucha y presta atención.

El pasado 3 de abril Libertad Digital publicó un artículo de Pío Moa titulado “11-M. Lo oculto y lo evidente” donde su autor nos remite a dos casos históricos que en los años treinta apuntan a elementos ocultos “como una conspiración masónica”. Entre ellos, Moa incluye el asesinato de Calvo Sotelo y los “vagos indicios, nuevamente, de una conspiración masónica… que abría las últimas compuertas a la guerra civil”. Lo evidente, según Moa, es que el beneficiario del 11-M es el PSOE. Cierto. Pero el medio silencio de Moa sobre lo oculto insinúa, sin ofrecer dato alguno, la posible repetición de otra presunta confabulación masónica en el 14-M.

Unos días después, en el Diálogo en Libertad Digital (28 de abril) un lector le comentaba a Federico Jiménez Losantos que el Rey de España era masón y le pregunta que si al ser el PSOE un partido claramente masónico, no estaría ahí la clave de la servidumbre del monarca ante ese partido. Jiménez Losantos no cree que ese sea el caso pero matiza: “Hay muchas clases de masonería. Nada que ver la blanca y antigua con la negra y moderna de tipo mafioso, como aquella en la que ingresó Mario Conde. Lo que sí me sorprendió, y creo que fui el único en comentarlo, fue el discurso típicamente masón de ZP. Claro que peor es el discurso chekista de Llamazares
El mismo Jiménez Losantos, en otra columna de opinión también para Libertad Digital (26 de mayo) titulada “¡Hay oposición! ¡Falta hace!” define la agrupación Jueces para la Democracia como “masonería judicial, quintaesencia del sectarismo”, ante la que el Partido Popular debe enfrentarse. Antes de proseguir, es necesario aclarar que no existe ninguna Masonería blanca antigua ni tampoco ninguna Masonería negra moderna, ni tampoco ninguna Masonería judicial. Estas metáforas confunden y no tienen ningún apoyo documental. No es cierto del todo tampoco que Mario Conde ingresara en la Logia P-2. Lo hizo en la Logia Concordia núm. 4 de Madrid y no precisamente por motivos políticos ni económicos. Cuando su situación jurídica se vio cuestionada públicamente, Mario Conde se retiró de la Masonería para no comprometer a sus miembros y nunca dejó allí ningún círculo que sirviera a sus intereses particulares. Cuesta comprender los comentarios de Jiménez Losantos. Cuesta también entender las razones para hablar del discurso “masón” de Zapatero y contraponerlo, además por vía negativa, al “chekista” de Llamazares. Cuesta, además, explicarse las constantes referencias en “La Mañana” de la COPE al PSOE como “partido con oropeles masónicos”, y a toda la ristra de irónicas y subliminales descalificaciones de la Masonería.

Más difusión pública tuvo el pasado 4 de mayo la tertulia radiofónica del programa “La Tarde con Cristina” en la Cadena COPE, donde se habló largo tiempo de la relación entre la Masonería y el 11-M. Dicho programa generó, sin duda, cierta inquietud entre los oyentes de dicha cadena católica y también entre los lectores de Libertad Digital. Cualquiera puede confirmarlo acercándose a algunas de las opiniones vertidas en el Foro Nacional de Libertad Digital por varios lectores y seguidores del “chat” del Foro. Que tales especulaciones calaron en un sector de la opinión pública lo confirma también el “Diálogo con César Vidal” del 4 de mayo publicado en el mismo diario, donde un lector pregunta: “Esta tarde he escuchado en una emisora a un ‘escuchante’ decir que Rubalcaba era de la misma logia masónica que el señor Miterrand el cual posee el grado 33 por lo que el señor Rubalcaba está... digamos, por debajo en el ‘escalafón’, ¿qué opinión le merece esta observación? ¿Es la teoría conspiranoica?”. Esta es la respuesta de César Vidal: “Que Mitterrand era masón es cierto y explica muchas cosas. Ignoro si Rubalcaba lo es. Si lo fuera también se comprenderían a la perfección muchas cosas y sería además para echarse a temblar.”.

Más adelante, y como muestra del interés por este tema, otro lector pregunta sobre el papel que jugó la Masonería en la II República Española y su anticlericalismo y sobre el que está jugando en la España actual. Para César Vidal: “Ya es significativo que la fuerza política que más diputados tuvo en las cortes constituyentes fuera la masonería... así nos fue”. César Vidal es un hombre culto y bien documentado, pero es visible un rechazo a la Masonería, como prueba su positiva reseña al libro demoledor contra la Masonería a cargo de Ricardo de la Cierva (publicada en La Ilustración Liberal, número 11) o su insistencia en mostrar la filiación de la Masonería española con el republicanismo anticatólico, como confirma la reciente serie de artículos sobre la Masonería en la Segunda República en las páginas de La Revista de Libertad Digital (7, 14 y 21 de mayo).

El último episodio radiofónico, de hoy mismo, es el realizado en la Cadena COPE (20 de septiembre de 2004) donde Jiménez Losantos explica cómo la juez antiterrorista Laurence le Vert informó a José Blanco a través de Margarita Robles de que iba a haber detenciones de islamistas el 13-M. Según, Jiménez Losantos era el 12 de marzo y Blanco estaba cenando con el periodista de TVE Miguel A. Sacaluga y con Alfredo Rubalcaba. Uno de los comensales propuso que fueran a celebrarlo a su casa. Jiménez Losantos comenta los detalles de aquella cena y añade datos sobre las fuentes de le Vert, casada –según el periodista- con el grado 33 de la Masonería francesa.

Bueno y necesario será que se aclaren todas estas cuestiones, pero hasta entonces, el fondo de las cuestión es que estas constantes referencias a la Masonería unidas al sonsonete diario de las presuntas conspiraciones masónicas del pasado llevan a la confusión en el presente de los ciudadanos y no favorecen para nada el esclarecimiento de los hechos. Las posibles pruebas sobre la implicación de tal o cual persona en estos lamentables hechos deben ser puestas a disposición judicial.