Don Patxi se olvida de las víctimas del GAL

No se lo pierdan. Patxi López, secretario general del PSE-EE y candidato a lehendakari, quiere “construir una verdadera patria vasca que acoja a todos sus integrantes", con independencia de sus orígenes, convicciones religiosas e ideológicas. Se entiende de sus palabras que aún no existe, "una verdadera comunidad política, basada en la ciudadanía y el derecho a la ciudadanía. Una verdadera comunidad nacional integrada en su espacio natural, que es el ámbito español y europeo".

 

Y es que Don Patxi sueña –insistimos- con una “verdadera patria vasca” en la que sea posible "el diálogo, la integración y la igualdad política", por lo que se compromete a impulsar la recomposición de la unidad institucional y entre los partidos democráticos vascos, a desarrollar un Plan de Pedagogía Democrática contra el terrorismo y el totalitarismo, también vinculado a la educación en los centros, llevar a cabo políticas en defensa de las víctimas de la violencia de ETA y poner en práctica otras políticas de reconocimiento y apoyo material a las víctimas del franquismo.

 

Lástima que entre tanta víctima Don Patxi se olvide de las del GAL. Por cierto, no recuerdo que Peces Barba –Alto Comisionado para La Nada- se haya acordado de ellas. De las de Franco, sí; por supuesto, de las de Galindo, Vera y compañía, no. Jamás. Nunca. ¿Para qué? Si total la guerra sucia fue un invento del diario El Mundo. ¿Verdad? Es lo que tratan de decir ahora de todo lo que gracias al periódico de Pedro J. Ramírez vamos sabiendo del 11-M.

 

Allá ellos, pero se equivocan si caen en los mismos errores que incurrieron cuando intentaron que no se supiera qué hicieron en el último verano. Es cierto que nada sabían de la masacre de Madrid, pero por eso mismo, no somos capaces de entender por qué no quieren investigar qué ocurrió antes de marzo. Más tarde o más temprano alguien contará todo lo que sabe y ni por un momento imaginamos que pueda perjudicarles.

 

Nadie del PSOE pudo evitar la matanza. El GAL fue otra cosa. No entendemos por qué tratan de aburrirnos  con cuentos ahítos de casualidades que están muy lejos de creer. Entre varios nos explicarán un día tantos misterios. Ahora que lo pienso, ¿qué será de Carmencita Toro? Ya no se la ve al otro lado de la barra del bar que regentaba en Avilés.  Con un poco de suerte y cuando el juez Del Olmo regrese de su luna de miel, tal vez nos enteremos qué fue de la mujer de Trashorras.