El Conocimiento Inútil

“La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira”

Así empieza Jean-François Revel un libro en el  que partiendo del análisis de  la llamada era de la comunicación y la verdadera influencia de la transmisión de conocimientos en la sociedad actual realiza un acertado repaso del papel del liberalismo y la democracia occidental frente a sus enemigos, que en 1988, fecha de su publicación, Revel aún sitúa en torno al muro de Berlín.

Afortunadamente para su editor, el derribo de éste no afectó a la vigencia de los planteamientos que el autor francés desarrolla y, para desgracia del lector, la lectura del libro no nos traslada diecisiete años atrás. Y desde luego no parece que los acontecimientos vividos en este recién nacido siglo XXI vayan a empolvar la obra de Revel.

Más aun, la lectura del autor francés nos ayuda a comprender como hoy, añadido al mundo del siglo XX la importancia de Internet en la difusión del conocimiento, la mentira sigue siendo un arma eficaz para la “tentación totalitaria” que advirtiera Revel a mediados de los setenta (La tentación totalitaria, 1976)

Parece como si el hombre de hoy renunciara a la información que se abre ante sus ojos, lo que deja el campo abierto a la introducción del engaño en los sistemas democráticos, y tras él, el totalitarismo que barniza su rostro con la desinformación de la opinión pública. El aprovechamiento que los individuos hacen del conocimiento que el mundo de hoy pone a su disposición marca la frontera entre los sistemas democráticos y aquellos que no lo son, entre el desarrollo y el atraso, entre la libertad y la tiranía.

Con El conocimiento inútil,  Revel avisa del peligro que para una sociedad libre supone la despreocupación por el conocimiento, problema aún más grave en la clase intelectual y especialmente en el campo de las ciencias sociales, históricas, económicas, capaces de implantar el engaño con un arma más poderosa que la coacción estatal: la ideología, convertida en dispensa intelectual, práctica y moral.

El propio autor llega a señalar como objeto de su libro destapar el uso que los intelectuales hacen de la mentira como el arma más útil en la batalla ideológica. Esta batalla la sitúa Revel en los tiempos de la Unión Soviética, pero vemos que hoy, tras el derrumbe del gigante comunista, las consignas ideológicas de la era soviética siguen funcionando con rendimiento tanto entre los transmisores de la información cómo entre sus receptores. Porque Revel no se centra en acusar sólo a los generadores del conocimiento. Llama la atención sobre la decisión que cada individuo tiene en las sociedades libres de exigir información, de utilizarla, de analizarla, de discriminar entre el aluvión de datos que la técnica pone en sus manos. Si en las tiranías es total el triunfo de la desinformación, combatirla es responsabilidad de cada uno de nosotros, que disfrutamos de la libertad, para salvaguardarla.

Es un libro por tanto que nos habla del individuo, de la libertad, de la democracia y de los peligros que acechan a quienes disfrutamos de un sistema que a veces creemos espontáneo, que se ha demostrado como el más eficaz para el desarrollo del hombre, pero que requiere luchar por su mantenimiento, cuando no por su establecimiento. Porque la libertad nunca está demasiado despierta. Y la tentación totalitaria, nunca demasiado dormida.

El autor

Jean- François Revel (1924) es miembro de la Académie française y recibió el año pasado la Gran Cruz de Isabel la Católica. Fue director del semanario L’Express y ha escrito más de una veintena de libros. Como profesor de filosofía, dio clases en el Instituto Francés de Ciudad de México y en el de Florencia.

El libro

El conocimiento inútil,

Jean François-Revel

Traducción de J. Bochaca

Espasa Calpe, 1993