JUAN GOYTISOLO, INTELECTUAL DE POSTÍN

Si me preguntaran por el escritor más deleznable del franquismo y del postfranquismo, ahora que se han muerto Torrente Ballester y otro próceres, no dudaría en dar el nombre de Juan Goytisolo. A los aspectos literarios me refiero. Después de publicar “Duelo en el Paraíso”, la más legible de sus novelas, este señorito barcelonés con alma de argentino fascinado por París, se dejó despeñar por los abismos de las innovaciones literarias, que a estas alturas resultan ridículamente polvorientas y ajadas, y de la pedantería, que esa, por desgracia, no envejece, de manera que, si un escritor es pedante, lo mismo da que sea catalán que tibetano, y que escriba todavía en el siglo XXI o que lo haya hecho en la época sumeria. Goytisolo, después de haber vivido algún tiempo alrededor de la “gauche divine” parisiense descubrió los ocultos encantos de la morería y se trasladó a vivir a Marrakech, entre asceta y místico. Sus características principales son el cosmopolitismo ostentoso, es decir, el aldeanismo; la modernez a toda costa; la ilegibilidad; la mixtificación de la Historia, y, sobre todo, esas dos lacras que son el resentimiento y el descontento vengativo y ruin hacia la propia cultura por estas causas, está que brama por ser español y se marchó a vivir con el moro, porque aborrece a los cristianos occidentales y europeos, pura bazofia. Antes el odio a esta bazofia se expresaba por medio del marxismo, y ahora a través del tercermundismo. Y, desde luego, los moritos, para ciertas cosas, son mejores.

Es Goytisolo gran manipulador de la Historia, especialista en apoderarse de determinados personajes, San Juan de la Cruz y Blanco White, y, ahora, Azaña, para interpretarlos a su manera, de acuerdo con el molde d esu mezquino resentimiento. En este sentido, el Blanco White interpretado por Goytisolo no tiene nada que ver con el autor de las “Cartas desde España”. San Juan de la Cruz, por su parte, es tan gran poeta que poco le afectan lo que intenten sacar de él escritores como el que nos ocupa, autor, por lo demás, de una prosa espesa, incorrecta y plana, aunque pedante. Lo más gracioso de este escritor, nutrido de “nouveau roman” y de otras pedanterías galicanas, es que, al escribir su libro más ambicioso y aparatoso, le sale la influencia de ¡quién lo diría!, Camilo José Cela, y, para colmo, del Cela peor. Pongo un ejemplo tomado de la página 113 de “Reivindicación del Conde Don Julián”: “Sí, Don Álvaro Peranzules, más conocido con el pseudónimo de Séneca, nació en la comarca de Gredos, de familia limpia y muy buena sangre”. Para este viaje no hacían falta las alforjas que proporcionaba, entre otros y sin ir más lejos, el editor Gallimard.
Pero olvidémonos del escritor, que ya digo que es ilegible, y centrémonos en el ciudadano que el otro día pasó por Oviedo para decir unas cuantas cosas que merecen glosa. Aunque Goytisolo se muestra reservado en materia política, tal vez debido a su desdén de personaje superior, lo cierto es que la cabra tira al monte y entiende que “entre Zapatero y Aznar no hay duda posible”. Eso del “voto útil” y de la “unidad de la izquierda” parece que cuajó incluso entre personas tan de izquierdas como Goytisolo, pertenecientes a la “gauche divine” muy simpatizantes del PC (aunque sin militar en la mayoría d elos casos), y que despreciaban abiertamente al PSOE, acaso por su “o” de obrero. Y también porque, en los tiempos de la transición, en el PC había cantautores y en el PSOE, obreros. As, a causa del bipartidismo vigente, el PSOE acabó llevándose los votos, y con ellos a muchos señoritos de la “gauche”, la mayoría de ellos infectados por espíritu inmundo del 68. Hay, hasta los que hace ocho años se referían al PSOE con indulgente desprecio, llamándolo “socialdemócrata”, están dispuestos a dar el voto a la izquierda, es decir, que el dirigente Zapatero ha ingresado en la ilustre cofradía de la que Fidel castro, Saddam Hussein, el coronel Gadafi y Bin Laden son socios de honor. A propósito del último, Goytisolo ironiza diciendo que no le extrañaría que “apareciera un vídeo de Bin Laden pidiendo el voto para Zapatero”. A mí, tampoco. ¿Quién puede servir mejor a Bin Laden que quien está dispuesto a distanciarse del “Imperio” y acercarse a las dictaduras del proletariado, reales como Cuba o, probablemente, como Brasil?.
Mas dejemos también este punto para dedicar un par de frases a una curiosa opinión de Goytisolo:”España sufre una regresión cultural que coincide con la mayoría absoluta del PP”. ¿Y quien tiene la culpa de ello?. ¿Aznar? No lo creo. La culpa la tendrán los editores que, desde hace treinta años, sólo publican libros de los de siempre, de los hispanoamericanos de turno, de los homosexuales de rigor. O la industria cinematográfica, por contar con “intelectuales” en lugar de con verdaderos directores, guionistas, actores, etc. Los libros que se publican ahora y las películas que se hacen son iguales a los libros y las películas de hace diez y veinte años. La regresión cultural se deberá, por tanto, al agotamiento del “modelo cultural del PSOE”, que fue quien puso en circulación las actuales aberraciones “culturales”. A lo que parece, Goytisolo sólo concibe la “cultura dirigida” y dirigida por los suyos, faltaría más.

Ignacio Gracia Noriega.